Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2014

CARTA XLVII

     «A la carta que me escribiste yendo de camino, tan larga como el propio camino, contestaré más tarde, puesto que me precisa retirarme y estudiar bien lo que he de aconsejarte. Pues, tú mismo que me pides consejo, te demoraste mucho antes de pedirlo; ¡cuánto más no tendré que demorarme yo, puesto que precisa más largo tiempo para resolver una cuestión que para proponerla! Y por añadidura, siendo tu conveniencia diferente de la mía. ¿Hablo otra vez con un epicúreo? Mi interés y el tuyo son uno mismo, pues yo no sería tu amigo si todo asunto tuyo no fuese también mío. La amistad establece entre nosotros comunidad de bienes: Ninguna adversidad ni prosperidad afecta a uno sólo de los dos, puesto que tenemos una misma vida. No es posible que viva feliz quien no dirige sus ojos más que a sí mismo y todo lo refiere a la propia utilidad; si quieres vivir para ti mismo, es menester que vivas para otro. La vigilancia diligente y fiel de esta hermandad que junta al hombre ...